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Retos al vacío

Autora: María Belén Morales

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Galería Retos al vacío
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María Belén Morales (Tenerife, 1928) inicia su actividad a finales de los años cuarenta. A partir de entonces, sorprenderá su singular actitud creativa, trazando una trayectoria que indaga continuamente en materias y técnicas, con el fin explícito de sumergirnos en un universo de volúmenes compactos, que se resiste a existir, paradójicamente, sin la presencia majestuosa del vacío. Esta exposición reúne los hallazgos que definen dichas disquisiciones, partiendo del catálogo desarrollado en los años setenta, momento en el que inicia su fase de madurez creativa. En efecto, en esos años, la escultora revela los signos que marcarán un devenir que hunde sus raíces en la geometría, rectas y curvas transformadas, tras un proceso intuitivo y de síntesis mental, en conscientes metáforas conceptuales. Tras trabajar con hierro, aluminio, cobre y acrílicos, indaga en las posibilidades expresivas de la madera escrutando la oquedad y desvelando, en consecuencia, el núcleo que persistía oculto en la materia. Asimismo, y sin perder las referencias al mundo real y a la Naturaleza insular en la que se inspira, profundiza, a partir de los ochenta, en la abstracción geométrica. El talante intimista de su creación se torna ahora monumental; las piezas ganan en verticalidad, sin renunciar por ello, en ocasiones, a la expansión horizontal, planteando con acentuado sentido plástico, las tensiones propias de toda forma en desarrollo. Siguiendo el impulso de su agudo carácter investigador inicia la serie Atlántica (1986-93), elaborada en hierro lacado pintado al duco con intensos colores, organizando estructuras que hace levitar sobre un mínimo punto de apoyo.

En 1993 reside una temporada en Córdoba, donde descubre una geografía diferente, cuya fuerza tectónica sintetiza en diversos collages, soporte al que frecuentemente traslada sus inquietudes escultóricas. En este año  surgen Óxidos y Bisagras, colosales obras en hierro oxidado tratado con cera, en las que el volumen se desvanece cediendo protagonismo a la proyección de planos libres e irregulares articulados en torno a un eje vertical. La actividad creativa no cesa, renovando hasta la actualidad su planteamiento estético, en el que persisten audaces ensamblajes geométricos, formas que deben mucho, no obstante, a su peculiar visión del paisaje canario. En Tacoronte instala durante la última década un taller abierto al océano, desde el que dibuja originales núcleos recortados sobre la playa y recrea collages de acantilados, en coherente sintonía con el discurrir de sus esculturas, que a partir de entonces parecen retar al vacío de forma aún más desafiante.

Esta exposición revela las claves de un paraíso plástico versátil, en el que conviven esculturas destinadas al espacio público y joyas diseñadas a manera de miniaturas escultóricas. Se trata, en definitiva, de una trayectoria estrechamente imbricada en el devenir del arte contemporáneo actual, formando parte de exposiciones individuales y colectivas, nacionales e internacionales. Numerosas críticas en catálogos y libros refieren el interés que ha suscitado su trabajo en el ambiente cultural del Archipiélago, donde María Belén Morales no ha dejado de participar activamente  desde que en 1963 fundara junto a otros jóvenes el Grupo Nuestro Arte.

Ana María Quesada Acosta

Comisaria