• Contactar con Nosotros
  • Icono Issuu
  • Icono Vimeo
  • Icono Instagram
  • Icono Twitter
  • Icono Facebook
  • Cine TEA
  • Visitas y Talleres
  • Area 60
  • Centro de Fotografía
  • FotoNoviembre
  • Biblioteca de Arte

El silencio de los objetos

Autor: Colectiva

B38fce3883
Galería: El silencio de los objetos
Galería: El silencio de los objetos
Galería: El silencio de los objetos
Galería: El silencio de los objetos
Galería: El silencio de los objetos
Galería: El silencio de los objetos

Esta exposición reúne aproximadamente un centenar de obras fotográficas pertenecientes, en su mayor parte, a la Colección Ordóñez-Falcón de Fotografía (fondo recientemente depositado en TEA Tenerife Espacio de las Artes) y que, de una u otra manera, ha tomado como elemento de referencia y representación el objeto y su escenificación en la esfera de lo cotidiano.
 
En el devenir de las continuas rupturas que, respecto a la tradición, el arte moderno se exige a sí mismo, acaso sea la naturaleza muerta uno de los motivos pictóricos o artísticos que ha gozado de un mayor y más diverso predicamento. Desde el instante de esplendor del género en el siglo XVII, de la mano de pintores como Francisco de Zurbarán o Juan Sánchez Cotán, pasando por, ya en el siglo XX, las aportaciones de Gauguin, Cézanne, Picasso, Juan Gris o Morandi, hasta la actualidad, este género no ha parado de interesar a pintores y fotógrafos que, sucesivamente, con técnicas y recursos nuevos incorporan enseres y elementos inauditos en el escenario habitual de una naturaleza muerta de orden clásico.
 
Así, por ejemplo, los bodegones de Guido Mocafico, Evelyn Hofer y Holger Niehaus se mantienen en la tradición más típicamente barroca, para desembocar en las imágenes de Roy Arden, que plantean el paradigma del capitalismo situando su objetivo en el centro de la vorágine del consumo: supermercados y grandes superficies. Por su parte, las obras de Irving Penn proponen una relectura de la vanitas barroca al fotografiar objetos próximos o que simbolizan la fugacidad de la vida y el paso del tiempo. Otras obras fotográficas presentes en esta muestra reinterpretan el género también de manera original: envases serializados y apilados, pequeños objetos olvidados en un cajón, figuras ocultas y amordazadas -a la manera de sueños no cumplidos o deseos frustrados-, o el provocador Herbario de Joan Fontcuberta, que logra cuestionar la supuesta veracidad de la imagen fotográfica a través de un auténtico catálogo de flora inverosímil. Pero también encontramos las relaciones insólitas en las imágenes de Chema Madoz o en las divertidas "greguerías" de Manuel Vilariño.
 
Artistas con discursos bien diversos que confluyen en ese estar sencillo de las cosas que convoca el silencio.
 
Una breve sección con varios bodegones creados por la joven artista Inés Peña cierra la muestra y añade un punto y seguido de actualidad e inmediatez: las imágenes que inspiran sus naturalezas muertas nos hablan desde la cotidianidad más próxima. Sus bodegones presentan el escenario sobrecogedor de una escenografía inanimada de frutas y alimentos congelados casi incomestibles, tal que estigmas de una vida extinguida. Sus naturalezas muertas nos hablan con voz baja de la extrañeza que surge del silencio de los objetos.

Descargas relacionadas con esta exposición.